Naturgy, empresa presidida por Francisco Reynés y la empresa tecnológica Greene encabezada por Juan José Hernandez, han puesto en funcionamiento en Elche una planta piloto capaz de transformar residuos industriales no reciclables y biomasa en gas verde, dentro del proyecto conjunto Waste to Biomethane (W2BM).
La iniciativa, que comenzó en 2023, pretende desarrollar una alternativa para aprovechar materiales que actualmente presentan dificultades para ser reciclados y convertirlos en una fuente de energía renovable. La tecnología ha superado ya las pruebas de laboratorio y se encuentra ahora en fase de validación y optimización en condiciones reales de operación.
La instalación piloto cuenta con una capacidad de tratamiento aproximada de 10 kilogramos de residuos por hora y emplea un proceso que combina pirólisis, gasificación y metanación biológica para obtener metano sintético.
De los residuos al metano mediante un proceso biológico
El funcionamiento de la tecnología se divide en distintas fases. En primer lugar, los residuos pasan por procesos de pirólisis y gasificación para generar un gas de síntesis. Posteriormente, este gas se introduce en un biorreactor en el que intervienen microorganismos capaces de transformarlo en metano.
Esta combinación de procesos permite aprovechar residuos industriales que no pueden incorporarse a los sistemas convencionales de reciclaje. Además, el proyecto estudia la incorporación de biomasa y su mezcla con distintos tipos de residuos para comprobar cómo afecta a la eficiencia y rendimiento del sistema.
Uno de los objetivos es que el gas obtenido pueda alcanzar las características necesarias para su potencial incorporación a la red gasista, aunque el proyecto continúa actualmente en fase de pruebas.
El objetivo: superar el 95% de pureza del metano
Durante los próximos meses, Naturgy y Greene continuarán realizando ensayos para optimizar la planta. Entre los principales parámetros analizados se encuentran la estabilidad del proceso, la calidad del gas producido, el comportamiento de los microorganismos y la eficiencia global de la instalación.
Los equipos también están modificando variables como la presión, la temperatura y la composición del gas de entrada con el objetivo de incrementar la producción final de metano.
Según los datos facilitados por la empresa de Francisco Reynés Naturgy, el proceso de metanación biológica ha conseguido hasta el momento conversiones superiores al 60%. Las compañías consideran que la optimización de las condiciones de funcionamiento podría permitir alcanzar porcentajes de entre el 80% y el 90%.
Otro de los objetivos establecidos para esta fase experimental es conseguir una pureza del metano igual o superior al 95%.
La fase de ensayos se prolongará durante lo que queda de 2026 y servirá para determinar la viabilidad técnica de la solución antes de avanzar hacia instalaciones de mayores dimensiones.
El salto a escala industrial podría comenzar en 2027
Si los resultados de la planta piloto confirman la viabilidad de la tecnología, el siguiente paso será aumentar progresivamente su capacidad.
El proyecto contempla a partir de 2027 el desarrollo de plantas de demostración de mayor tamaño, así como el diseño de una primera instalación industrial. Esta futura planta estaría preparada para procesar decenas de miles de toneladas de residuos al año.
El reto consiste en comprobar si una tecnología que ya ha funcionado a escala de laboratorio y piloto puede mantener su eficiencia cuando se aplica a volúmenes industriales.
De conseguirlo, el sistema abriría una nueva vía para aprovechar residuos que actualmente tienen pocas opciones de valorización y convertirlos en un recurso energético, vinculando así innovación tecnológica, producción de gases renovables y economía circular.
El proyecto W2BM se suma de esta forma a las iniciativas que exploran nuevas tecnologías para reducir el uso de combustibles fósiles y aprovechar residuos como materia prima para producir energía, especialmente en actividades donde la electrificación presenta mayores dificultades.
