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Solo una de cada diez empresas logra rentabilizar la inteligencia artificial según el informe The State of AI in 2025

La inteligencia artificial sigue siendo una prioridad estratégica para miles de empresas en todo el mundo, pero su adopción rentable avanza más lentamente de lo esperado. Así lo concluye el informe The State of AI in 2025, publicado por McKinsey & Company, que alerta de un estancamiento en el salto de la fase piloto a la implementación a escala, especialmente en sectores como el marketing, ventas y atención al cliente.

El estudio, considerado uno de los más influyentes sobre la evolución de la IA en el ámbito empresarial, se basa en una encuesta a más de 1.400 ejecutivos y responsables tecnológicos de 67 países, incluyendo España. Entre sus principales hallazgos, destaca que solo el 10 % de las organizaciones que experimentan con inteligencia artificial logra extraer un valor económico tangible y sostenido de su uso. La gran mayoría permanece en etapas de prueba o desarrollo limitado, sin alcanzar todavía una transformación operativa integral.

Uno de los datos más relevantes es que el número de empresas que afirman haber adoptado IA en al menos una función de su negocio se mantiene estable desde 2023, en torno al 55 %. Aunque esta cifra parece indicar una madurez relativa, el informe advierte que la mayoría de estas implementaciones se concentra en casos de uso muy acotados y con retorno de inversión aún incierto.

En el terreno del marketing y la comunicación, la inteligencia artificial generativa (IA-G) ha sido la gran protagonista en los últimos dos años, especialmente con herramientas como ChatGPT, Midjourney o Jasper. Sin embargo, el estudio revela que, aunque el 65 % de las empresas afirman haber integrado alguna forma de IA generativa en campañas de contenido, solo un 12 % ha conseguido mejorar significativamente sus indicadores de conversión, engagement o retención gracias a esta tecnología.

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McKinsey identifica cinco obstáculos principales que están frenando la rentabilidad de la IA en las organizaciones: falta de talento especializado, dificultades para integrar los sistemas en entornos heredados, ausencia de una estrategia clara de datos, resistencia cultural al cambio y una gestión del riesgo insuficiente en torno a la ética y la privacidad.

El informe también ofrece una clasificación de las funciones empresariales donde la IA ha generado mayor impacto. En primer lugar aparece la automatización de procesos operativos y gestión de datos, seguida de la personalización del marketing y la optimización de cadenas de suministro. No obstante, en áreas como la toma de decisiones estratégicas o la atención directa al cliente, el uso de IA aún presenta barreras técnicas y culturales importantes.

En el caso específico del marketing, McKinsey subraya que las compañías que están obteniendo beneficios tangibles con IA comparten algunos patrones comunes: han invertido en la capacitación de equipos híbridos (marketing y data science), han redefinido sus métricas para valorar el impacto de la automatización y han integrado sistemas de IA no solo para generar contenido, sino para optimizar el rendimiento en tiempo real.

Otro dato clave del informe es que el 55 % de las organizaciones que trabajan con IA generativa lo hacen sin un marco de gobernanza interno claramente definido. Este vacío genera riesgos reputacionales y regulatorios, especialmente en sectores como banca, salud, telecomunicaciones y medios de comunicación. La falta de control sobre sesgos, veracidad de la información generada o uso indebido de datos personales son preocupaciones crecientes.

Pese a estas limitaciones, McKinsey destaca que las empresas que han logrado industrializar la IA —es decir, integrarla como parte central de sus operaciones— reportan aumentos de productividad de hasta un 20 % en ciertas áreas. Sin embargo, estas organizaciones representan apenas una minoría, concentrada en grandes multinacionales con estructuras tecnológicas avanzadas.

En cuanto a las expectativas futuras, el informe prevé que los próximos 18 meses serán decisivos para consolidar o frenar el avance de la IA en el tejido empresarial global. Las compañías que no logren superar la fase experimental podrían ver erosionada su competitividad frente a aquellas que sí consigan escalar sus capacidades.

En el contexto español, aunque el estudio no ofrece datos desglosados por país, se estima que la adopción de IA en empresas grandes ha aumentado un 15 % interanual. No obstante, en las pymes —especialmente en los sectores de marketing digital, retail y servicios— la implementación sigue siendo baja y centrada en soluciones básicas como chatbots o automatización de campañas.

The State of AI in 2025 ofrece así un diagnóstico sobrio pero preciso sobre el verdadero estado de la inteligencia artificial en el entorno corporativo. Lejos del entusiasmo inicial, la mayoría de las empresas aún no han encontrado la fórmula para convertir esta tecnología en un motor rentable y sostenido de crecimiento. Mientras tanto, el desafío sigue siendo pasar del laboratorio a la ejecución real, sin perder de vista los riesgos asociados a su uso.

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