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Varios empleados advirtieron a Google de que Bard aún no estaba listo: «es peor que inútil: por favor no lo lancen»

Varios empleados de Google creen que la compañía ha lanzado Bard de forma prematura sin tener en cuenta sus riesgos potenciales. Supuestamente, la gran G está dando prioridad a sus beneficios económicos, mientras deja las cuestiones éticas sobre la inteligencia artificial en un segundo plano.

Sin duda, la alianza entre Microsoft y OpenAI puso a Google en una situación complicada. Todo comenzó con el lanzamiento de GitHub Copilot, un asistente de programación –no exento de polémicas– que está mejorando la productividad de muchos desarrolladores. Sin embargo, la llegada de ChatGPT fue la gota que colmó el vaso para los de Mountain View, que empezaron a ver cómo los Redmond les estaban ganando terreno en el sector de la inteligencia artificial.

En diciembre, el gigante de las búsquedas activó un “código rojo” dentro de la compañía al ver que, por primera vez en mucho tiempo, alguien podría hacerles sombra. Como consecuencia, anunciaron que prescindirían de aproximadamente 12.000 empleados de otras áreas para centrar sus esfuerzos en la inteligencia artificial. Y poco después, en febrero, anunciaron Bard, su propio bot conversacional destinado a rivalizar con el de Microsoft.

No obstante, tan sólo un día después, estos últimos también hicieron un anuncio importante: la integración de un ChatGPT mejorado en su navegador Edge y en su buscador Bing. La noticia ponía todavía más en jaque a Google, ya que el dominio de su buscador podría verse perjudicado a un nivel sin precedentes.

Los «piropos» de los empleados de Google a Bard

Por todo ello, a Google parece haberle entrado demasiada prisa por sacar un producto capaz de competir con el que es su principal rival en estos momentos. Sin embargo, parece que dicho producto aún no está lo suficientemente preparado para ello. Recordemos que Bard se basa en LaMDA, el mismo modelo de lenguaje al que Blake Lemoine atribuía cualidades humanas. Estas declaraciones no le hicieron demasiado bien al ingeniero, ya que, posteriormente, fue despedido por ello.

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Sin embargo, parece que no es el único que no tiene una opinión demasiado favorable sobre el bot conversacional. Bloomberg ha contactado con 18 empleados y ha revelado algunos mensajes internos de la compañía que nos llevan a una rotunda conclusión: Google ha lanzado Bard demasiado rápido, sin preocuparse por las posibles consecuencias. Su decisión prematura responde únicamente a su temor a ser superado por Microsoft, como comentamos antes.

En un correo interno de la compañía datado en febrero, un empleado ya advirtió de que un lanzamiento apresurado de Bard sería un error: “Bard es peor que inútil: por favor no lo lancen”. Dicho mensaje fue visto por otros 7.000 trabajadores, entre los cuales muchos parecían estar de acuerdo. En su opinión, muchas de las respuestas de la IA eran contradictorias o directamente falsas.

Antes de lanzar la herramienta, el gigante tecnológico le pidió a algunos de sus empleados que la probarán para saber su opinión, pero las experiencias de estos no fueron demasiado buenas. “Mentiroso patológico” o “digno de vergüenza” fueron algunos de los epítetos con los que los trabajadores calificaron al modelo de lenguaje natural.

Si se le hace caso, podría llegar a ser peligroso

Poco después de su anuncio, supimos que la IA cometió un error con respecto al telescopio James Webb, pero esto se convierte en una simple anécdota en comparación con lo que declaró otro de sus empleados.

Y es que este puso de manifiesto que no solo podría llegar a ser una fuente de información engañosa, sino también peligrosa, ya que le ofreció consejos sobre buceo o sobre cómo aterrizar un avión que, si se seguían, podrían dar lugar a un accidente grave o incluso la muerte. Sin embargo, parece que los de Mountain View hicieron caso omiso de todas estas opiniones.

De hecho, algunos trabajadores afirman que rechazaron una evaluación de riesgos de su herramienta presentada por uno de sus equipos de seguridad interno, que consideraban que aún no estaba lista para ver la luz. Google tenía muy clara su misión y debían cumplirla fuera como fuera, así que acabaron abriendo la lista de espera de Bard pocas semanas después.

En definitiva, parece que la compañía ha tenido demasiada prisa por lanzar su bot conversacional, pero esto podría pasarle factura. Google está insistiendo mucho en calificar a Bard como un producto “experimental”, tal vez, para cubrirse las espaldas de alguna manera.

Imagen de Pavel Danilyuk en Pexels

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