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Reportaje: Invertir en criptomonedas, la experiencia de un novato en el mundo cripto

Invertir, tradear, convertir, holdear y cada día algún ‘palabro’ nuevo que se cuela en un lenguaje, el nuestro, cada vez más conquistado por los anglicismos gracias a las redes sociales. Pero todas esas palabras tienen que ver con algo que copa hoy día muchas conversaciones, ya sean en casa, en el trabajo, con los amigos o en cualquier red social. 2021 está siendo por excelencia el año de las criptomonedas. Los activos digitales, encabezados por su gran precursor, el Bitcoin, llegaron hace ya más de una década, pero ahora, tras unos meses de crecimiento espectacular (y su posterior declive), pocos son los que no saben de la existencia de las criptodivisas.

¿Una burbuja? ¿El dinero del futuro? ¿Un ente inentendible por su complejo fundamento y funcionamiento? La verdad es que comprender lo que es una criptomoneda al 100% es complicado, pero hoy no estamos buscando entender a fondo el algoritmo de Bitcoin ni su prueba de trabajo. Lo que nos gustaría acercar desde Digitalis es nuestra experiencia a la hora de invertir en una plataforma de compra-venta de criptomonedas, más conocidas como «exchanges» y de la mano de profesionales saber cuál es su valoración sobre este boom. Concretamente, contaremos con la colaboración de Miguel Camiña, CEO de Micappital y experto en inversiones; y con Diana Sánchez, psicóloga sanitaria en Forum Terapeutic Madrid con amplia experiencia en el tratamiento de adicciones.

¿Qué hacer antes de invertir en criptomonedas?

Mi curiosidad por la inversión en criptomonedas surgió, como la de muchos, a principios de este año. El valor de Bitcoin y otras criptodivisas (hasta las basadas en un meme como Dogecoin) se disparaban a máximos históricos; la salida a bolsa de Coinbase, el primer banco de cripto, era un auténtico éxito y todo parecía ser un lugar plácido donde mover tu dinero para, literalmente, hacerte rico de la noche a la mañana. Pero claro, mi desconfianza siempre suele estar muy por encima de cualquier hecho, incluso los más irrefutables. Por ello, en pleno auge de la inversión decidí ser cauto y hacer lo primero que se debe hacer antes de invertir en cualquier activo (digital o no): me informé.

Tenía la necesidad de saber en que podía llegar a depositar mi dinero, por muy pequeña que fuese la cantidad. Por ello comencé a leer y escuchar (a día de hoy ya existen bastantes medios y profesionales especializados en la materia) información básica sobre que era Bitcoin, Ethereum, Dogecoin, ADA o la blockchain. Evidentemente, como he comentado en líneas anteriores, era muy complicado saber a fondo que era cada cosa, pero podía hacerme una idea de en que iba a poner mi pequeña cosecha.

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Quizás en este punto debería haber hecho caso a Miguel Camiña: “Si nunca has invertido, mi recomendación sería empezar a invertir en productos mucho más diversificados y ajustados al riesgo de una persona que está empezando en el mundo de la inversión”. Aun así, me informé de que plataformas eran las más accesibles y menos complejas para poder invertir. Recordaba que hacía 4 años, cuando se produjo el primer ‘boom’ de las criptomonedas, un antiguo compañero de piso que había iniciado su andadura en la inversión en cripto tenía que hacer malabares para poder conseguir una parte de un Bitcoin. Afortunadamente los tiempos han cambiado, y los exchanges como Binance, Coinbase o Criptan facilitan la entrada al mercado (con previo pago de comisiones por ello, obviamente).

Ahora bien, como indica la profesional de la mente Diana Sánchez, quizás existen ciertos perfiles de personas que deberían quedarse en este punto: “Podrían ser más vulnerables aquellas personas con baja tolerancia a la frustración, personas sensibles a la recompensa inmediata, personas impulsivas o personas con sensación de vacío (o busquen evasión constante). Por supuesto, no lo recomendaría a personas que puedan padecer algún trastorno mental, ni alguna otra adicción” defiende la psicóloga.

¿Cómo comprar tus primeras criptomonedas?

Finalmente me decanté por la opción de invertir y elegí Binance para poder comprar ciertas criptomonedas que no están disponibles en otras plataformas. Ahí comenzó una aventura que, como observaréis en las próximas líneas, no ha sido (de momento) muy satisfactoria. Tenía dudas de que comprar, porque claro, cuando te lanzas a este mundillo siendo un «rookie» sueles tener la mentalidad de querer duplicar o triplicar tu inversión. Craso error. Por ello aposté por una moneda que estaba en su momento más álgido, y cuyo valor me podía permitir, si algún día crecía a niveles importantes, multiplicar por mucho los dígitos de mi inversión. Como asegura el CEO de Micappital “hay mucha gente que invierte por el efecto rebaño, sin entender su funcionamiento y casi como una apuesta”.

Vista de una billetera de Binance

Vista de una billetera de Binance / Fuente: Binance

Y esta no era otra que Dogecoin, la criptomoneda meme impulsada por el fundador de Tesla, Elon Musk, a grito del ya viralizado eslogan “To the moon”. A 0,46 euros la terminé comprando, con una inversión de 50€, algo que me permitió adquirir unos 99 DOGE (hay que tener en cuenta la comisión que se queda Binance). Debo hacer aquí un inciso, y es que en ningún momento se me ocurrió comprar grandes cantidades, ya que, por mucho futuro que tenga cualquier cosa o por mucha confianza que me inspire, jamás gastaría un dinero que me pudiera hacerme falta en el día a día.

A partir de aquí, la operativa fue bastante sencilla. Rellenas tus datos, te registras mediante una verificación con DNI y reconocimiento facial, y tras introducir la cantidad que quieres comprar y tu tarjeta de crédito, todo listo. Ya tienes en tu posesión tus primeras criptomonedas, depositadas en lo que se conoce como billetera. En ese momento sentía que había hecho una gran inversión, sin embargo, a los pocos días la historia cambió.

¿Cómo cambio mis criptomonedas por otras?

Días después de hacer mi primera inversión, ese mercado que parecía no tener límites comenzó a cambiar. Primero con las «correcciones» correspondientes (así se conoce a las bajadas de precio del valor de las criptodivisas tras una fuerte subida), algo que no me preocupaba porque sabía que era algo dentro de lo normal. Pero con lo que no contaba el inexperto inversor que llevo dentro fue que llegaría una tormenta de noticias que haría que el Bitcoin, y muchas otras criptomonedas, llegaran a perder el 50% de su valor (o más) en pocas semanas.

Sin embargo, antes de que llegáramos a la situación de hoy día (DOGE cotiza alrededor de los 0,20€ a fecha de 1 de julio), e impulsado por el miedo a perderlo todo, me hizo hacer un movimiento ante la primera caída de DOGE tras la aparición de Elon Musk en un late night show americano diciendo que la moneda era ‘un timo’. Como asegura Camiña, “El éxito de un inversor depende muchas veces de cómo afronta las situaciones difíciles de los mercados y el comportamiento de sus inversiones. A la hora de invertir siempre hay que partir de la base de que, aunque el objetivo es ganar dinero, también se puede perder”. Pues perdiendo un 20% de su valor en 24 horas decidí que quizás era mejor apostar por criptomonedas que tuvieran una idea más sólida en su base, por lo que, tras un tiempo investigando, descifré como cambiar esas criptomonedas por otras.

Valor DOGE Binance

Valor de DOGE en los últimos 3 meses / Fuente: Binance

Mis elecciones serían en esta ocasión ADA, la moneda digital de Cardano, y Ether, la perteneciente a Ethereum y segunda criptomoneda con más valor por detrás de Bitcoin. Sus aplicaciones como el uso de contratos inteligentes en el caso de Ethereum, o las mejoras que propone Cardano como alternativa a los dos gigantes cripto, hicieron que me lanzase a realizar lo que se conoce como una «conversión«.

Debo reconocer que no fue sencillo, pero Binance, en su apartado de ‘Billetera Spot’ te permite la opción de convertir tus criptomonedas a otras (no todas). En mi caso tuve que hacer un paso intermedio, convirtiendo mis 99 DOGE a BUSD, la stablecoin de Binance asociada al valor del dólar, para más tarde acabar convirtiéndolo en 0,0055 Ether y 13,4 ADA, con un valor de 17,5 euros cada uno. Había perdido, en apenas unos días, 14 euros de mi inversión.

En estos momentos en los que has perdido dinero realizando una inversión, pueden aparecer algunos de los síntomas que nos indiquen que debemos cortar por lo sano y echarnos a un lado. “Seguir invirtiendo a pesar de obtener resultados indeseados, la dificultad para dejar de invertir o el aumento de pensamientos y emociones desagradables asociadas a los resultados obtenidos (distorsiones mentales, cambios de humor, etc) son algunas señales que nos pueden indicar que estamos abusando de esta actividad” comenta la psicóloga de Forum Terapeutic.

Quiero recuperar mi inversión, ¿cómo transformo mis criptomonedas en dinero fiat?

Nuestra aventura parece tocar a su fin, y es el momento de retirar nuestro dinero, ¿Cómo lo hacemos? Bien, en nuestro caso seguramente lo mantengamos, ya que a día de hoy las pérdidas superan el 50% e intentaremos, aunque sea, recuperar lo invertido. A día de hoy, nuestros 13,4 ADA valen alrededor de 15 euros (-2,5€), mientras que el Ether que teníamos se ha devaluado mucho más, con un precio que ronda los 10 euros (-7,5€).

Ahora bien, si desistiéramos y prefiriésemos recuperar ese dinero, tenemos varias opciones para transformar estas criptomonedas en euros, aunque optaremos por la más sencilla según nuestro parecer. Sería la que hicimos cuando quisimos cambiar de criptomonedas, es decir, convertirlo. Como Binance no nos deja hacer una conversión directa de ADA o Ether a euros, convertiríamos previamente a BUSD para más tarde pasarlo a la moneda europea. Una vez tenemos dinero fiat en nuestra cartera, ya solo queda ir a la pestaña “Retirar”, en la cual podemos transferir nuestro dinero a nuestra cuenta o tarjeta bancaria con su correspondiente comisión (variará dependiendo la opción que escojamos). Y listo, ya habríamos recuperado nuestra inversión, o en este caso lo que quede de ella.

El riesgo de invertir en criptomonedas

Una vez vista nuestra experiencia, y visto el fracaso que ha tenido por el momento, es recomendable que antes de despedir este artículo, los auténticos profesionales nos den un último consejo de los riesgos que conlleva invertir, sobre todo en algo que de momento ha mostrado tanta volatilidad como las criptomonedas.

Miguel Camiña nos advierte que “es importante tener en cuenta la influencia que movimientos ajenos a las criptomonedas están provocando en el comportamiento de estas inversiones, como declaraciones de influencers o cierta emocionalidad en momentos puntuales, lo que aún lo hace más imprevisible”. Y añade: “Ahora mismo, consideramos que es la inversión con mayor riesgo que puede hacer un inversor particular”.

Por su parte, Diana Sánchez considera que invertir en criptomonedas, si se hace de manera responsable, puede ser “inofensivo” como cualquier otra inversión. Sin embargo, si que reconoce que “el descontrol en esta inversión puede causar alteraciones cognitivas (exceso de pensamientos acerca de la inversión), emocionales (aumento de emociones asociadas a los resultados) y conductuales (cambios en prioridades, aislamiento social…), de lo cual la consecuencia más grave sería desarrollar una adicción conductual”.

Por tanto, si has llegado aquí y estás pensando en invertir en criptomonedas, dale un par de vueltas más y piensa si realmente es lo más recomendable para tu bolsillo. Quizás, en vez de tu dinero, sea tu frustración la que se vaya ‘To the moon’.

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