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El cerebro no lee el código de programación ni como lenguaje ni como matemáticas

Leer líneas de código de programación es una práctica habitual entre los desarrolladores ya sea para aprender, entender cómo funcionan ciertos proyectos o buscar y depurar errores, pero, ¿qué área cerebral se utiliza en dicha actividad?

Esta es la pregunta que ha intentado resolver un grupo de neurocientíficos del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts). Y es que han realizado un estudio, publicado en la revista especializada eLife, que ha determinado que cuando alguien lee código, no se activan las regiones cerebrales involucradas en el procesamiento del lenguaje, sino que el flujo sanguíneo aumenta en la parte del cerebro conocida como la red de demanda múltiple (MD), responsable sobre todo en la resolución de tareas matemáticas y la lógica.  

Parece algo obvio pero, sin embargo, los resultados de esta investigación no son tan claros. Si bien el experimento demostró que leyendo código se utilizaba esa red de demanda múltiple antes mencionada, las zonas que se activaban no correspondían a las requeridas para las matemáticas. Esta respuesta algo ambigua les plantea otra pregunta a los investigadores: teniendo en cuenta cómo actúa el cerebro en este caso, ¿la programación debería enseñarse como lenguaje o como una habilidad basada en las matemáticas?

El experimento

En este estudio se llevaron a cabo dos experimentos. En el primero, varios sujetos debían leer un fragmento de código escrito en Python, un lenguaje cada vez más popular y con fama de ser fácil de aprender. El segundo fue más gráfico: los involucrados se enfrentaron a ScratchJr, un lenguaje diseñado para enseñar a los niños a programar por medio de secuencias de bloques que ayudan a potenciar el pensamiento lógico. Debajo de cada problema, se traducía el código a una oración normal.

experimento estudio MIT código programación

Posteriormente, los científicos recurrieron a un sistema de imágenes por resonancia magnética funcional (IRMf) que permitía mostrar las regiones del cerebro activadas en los sujetos durante las pruebas.

Como resultado, descubrieron que “el sistema de demanda múltiple (MD) exhibió fuertes respuestas bilaterales al código en ambos experimentos, mientras que el sistema de lenguaje respondió fuertemente a los problemas de oraciones, pero débilmente o nada a los problemas de código». Por lo tanto, concluyeron que “el sistema MD admite el uso de herramientas cognitivas novedosas, incluso cuando la entrada es estructuralmente similar al lenguaje natural».

Conclusiones

Tras la resolución obtenida, Anna Ivanova, principal responsable de la investigación y estudiante de posgrado concluyó que “comprender el código informático parece ser algo único. No es lo mismo que el lenguaje, y no es lo mismo que las matemáticas y la lógica”.

No obstante, a pesar de que esta actividad resultó ser un caso especial, los científicos no pudieron encontrar una región cerebral concreta y exclusiva para la programación. Al tratarse de un invento relativamente nuevo, consideran que no existe ningún mecanismo interno que nos predisponga a convertirnos en buenos desarrolladores. Sin embargo, ven plausible que los programadores más experimentados puedan llegar a desarrollar una actividad cerebral especializada en esta red de demanda múltiple.

“Es posible que si se toma a personas que son programadores profesionales, que han pasado 30 o 40 años codificando en un lenguaje en particular, pueda comenzar a ver alguna especialización o cristalización de partes del sistema de demanda múltiple”, señaló la profesora asociada de neurociencia de desarrollo profesional Evelina Fedorenko. «En las personas que están familiarizadas con la codificación y pueden realizar estas tareas de manera eficiente, pero que han tenido una experiencia relativamente limitada, parece que todavía no ve ninguna especialización».

Imagen de GDJ en PixabayD

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