En un entorno marcado por el avance vertiginoso de la inteligencia artificial y la digitalización, la sostenibilidad del cambio tecnológico pasa por un factor humano: el talento. Así se ha puesto de manifiesto en la mesa redonda ‘Transformación digital en sectores clave’, celebrada en el marco de la Jornada Tecnológica de Europa Press.
La innovación no solo depende de la tecnología, sino de las personas capaces de aplicarla con visión estratégica y ética. En este contexto, empresas, instituciones y centros de formación han coincidido en un mensaje claro: la escasez de talento digital es uno de los principales obstáculos para acelerar la transformación digital en todos los sectores.
Formación, el puente entre innovación y empleabilidad
Desde el ecosistema educativo, Jaime Rubiano, director de Proyectos de IA en el Centro Nex.ia de Planeta Formación y Universidades, destacó el papel clave de la formación como motor de adaptación al cambio. “Siempre existirá un desfase entre la oferta y la demanda de perfiles digitales. Nuestro reto es reducir esa brecha ofreciendo herramientas que acerquen la tecnología al día a día profesional del estudiante”, explicó.
Este enfoque de «formación conectada» apuesta por preparar a los futuros profesionales para entornos donde la inteligencia artificial ya no es una promesa, sino una herramienta diaria. Desde esta perspectiva, las universidades se convierten en el eslabón que une la innovación tecnológica con la empleabilidad real y el proceso de selección de perfiles tecnológicos.
Empresas en busca de talento… y valores
César Vallecillo, director de Ventas de Hewlett Packard Enterprise en España, subrayó que la atracción y retención de talento exige una estrategia integral que va más allá del salario. “Estamos apostando fuerte por las carreras STEM, impulsando la participación femenina y estableciendo alianzas con más de 20 universidades”, explicó. Una parte del talento se incorpora tras participar en desafíos tecnológicos lanzados por la compañía.
La tecnológica también ha abierto un hub en Barcelona con más de 600 jóvenes profesionales de distintos países y opera el Centro Internacional de Inteligencia Artificial en Madrid, lo que demuestra que el desarrollo de talento digital se ha convertido en una apuesta estructural.
En esa misma línea, María Plaza, AI Office Lead de Amadeus, destacó que la innovación interna es un imán para el talento: “Los profesionales valoran más un entorno innovador que incluso el salario. La inteligencia artificial permite a nuestros equipos aportar valor, innovar y transformar el negocio”. Para facilitar esta integración, Amadeus ha creado una Oficina de IA transversal, que revisa cada caso de uso desde una perspectiva ética y estratégica.
La inteligencia artificial como fenómeno transversal
Uno de los consensos más repetidos durante la jornada es que la IA ya no es patrimonio exclusivo de los departamentos técnicos. “Esta tecnología impacta a todos los empleados y en todas las organizaciones. Es fundamental preparar a las plantillas para comprender los riesgos y beneficios que implica”, advirtió Plaza.
La formación interna, la adopción ética y la comunicación transparente se convierten en pilares para que la transformación no genere rechazo ni desigualdad dentro de las propias empresas.
De los datos al impacto social
Antonio Alcolea, subdirector general de Programas, Gobernanza y Promoción de la Dirección General del Dato, insistió en que el verdadero valor no está solo en recopilar datos, sino en compartirlos de forma segura y eficiente: “Queremos pasar de usar los datos para optimizar procesos internos a resolver problemas complejos en ecosistemas colaborativos”.
Además, defendió la importancia de formar a los líderes empresariales para que sean capaces de identificar oportunidades de innovación. “La cultura directiva tiene que evolucionar para reconocer el potencial del dato como motor de cambio”, puntualizó.
Tecnología con propósito
La jornada concluyó con una reflexión que fue más allá del plano técnico. Jesús Herrero, director general de Red.es, remarcó que la transformación digital debe ir acompañada de un enfoque humano y social: “El reto no está en la tecnología, sino en cómo la adoptamos, en cómo nos acompaña y en cómo mejora nuestra calidad de vida”.
Herrero recordó que el objetivo final no es automatizar por automatizar, sino lograr una sociedad más eficiente, inclusiva y feliz. “El impacto social no puede ser residual. Esta revolución tecnológica tiene que ayudarnos a ser mejores y más felices”, concluyó.


