El fuerte crecimiento del comercio electrónico transfronterizo está poniendo bajo presión a las aduanas europeas. La Unión Europea alerta de que el volumen de pequeños paquetes comprados online y enviados directamente a consumidores se ha disparado en los últimos años, hasta convertirse en una de las principales cargas operativas para los controles fronterizos. El fenómeno afecta especialmente a los envíos de bajo valor, aquellos inferiores a 150 euros, que llegan al mercado comunitario a través de compras realizadas en plataformas de terceros países.
Los datos muestran la magnitud del desafío. Entre 2022 y 2025, el número de envíos de bajo valor pasó de 1.390 millones a 5.880 millones de artículos, mientras que su peso sobre el total de importaciones aumentó del 92% al 98%. Sin embargo, pese a representar casi todo el volumen de paquetes que entra en la UE, estos productos apenas suponen el 2,1% del valor total importado, con un precio medio inferior a 9 euros.
Esta diferencia entre volumen y valor complica el trabajo de las autoridades. Las aduanas deben revisar más operaciones, con menor valor unitario y con una trazabilidad que no siempre permite comprobar de forma rápida si los productos cumplen las normas europeas de seguridad, etiquetado o documentación. En 2025, alrededor de 6.000 millones de artículos fueron despachados a libre circulación en la UE, tres veces más que en 2022, impulsados en gran parte por el comercio electrónico procedente de fuera del bloque.
El problema no se limita a la carga administrativa. La Comisión Europea advierte de que los productos importados, incluidos los adquiridos online, no siempre cumplen las exigencias comunitarias en materia de seguridad, protección ambiental o estándares técnicos. En 2025, la tasa media de control aduanero cayó a 65 artículos por cada millón importado, mientras que la tasa de productos rechazados en frontera por incumplimientos o riesgos graves se situó por debajo de 10 artículos por millón.
La vigilancia coordinada también ha detectado fallos relevantes en categorías sensibles. En una operación a escala europea sobre productos importados mediante ecommerce, las autoridades revisaron juguetes, pequeños aparatos electrónicos, cosméticos, complementos alimenticios y equipos de protección personal. En la primera fase, el 64% de los juguetes y pequeños electrónicos controlados no cumplía las normas europeas. Además, una selección de productos sometidos a pruebas de laboratorio resultó peligrosa en la mayoría de los casos analizados.
Ante esta situación, la UE ha empezado a aplicar medidas para adaptar el sistema aduanero al nuevo entorno digital. Desde el 1 de julio de 2026 rige un derecho fijo temporal de 3 euros sobre artículos incluidos en pequeños paquetes de menos de 150 euros procedentes de fuera de la Unión. La medida se calcula por categoría de producto y se mantendrá hasta que esté operativo el futuro centro europeo de datos aduaneros.
El Consejo de la UE también prevé nuevas tasas de gestión para cubrir los costes de vigilancia y control, además de clarificar que plataformas y vendedores que envían productos a distancia serán responsables de los trámites y pagos aduaneros, no el consumidor final. Para el comercio electrónico, el mensaje es claro: competir en Europa exigirá más control, más transparencia y mayor responsabilidad sobre lo que se vende y se entrega.

