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El auge de las plataformas de streaming: un agujero en los bolsillos de las estrellas de Hollywood

Cuando WarnerMedia anunció el 3 de diciembre que lanzaría películas durante un año en su nuevo servicio de streaming: HBO Max (pocos días antes de la venta de Crunchyroll a Sony), muchos cinéfilos y críticos pusieron el grito en el cielo y dijeron que esto sería «el fin de los cines». Sin embargo, muchas de las personas que más criticaron esta decisión estaban también de luto por el fin del amasamiento de una enorme riqueza.

Tal y como recoge Bloomberg, durante décadas, las estrellas de cine y los directores de primer nivel han ganado tanto un salario como una parte de las ganancias de las películas en las que participaban (cantidades sustanciales en el caso de películas de gran éxito en taquilla). Los miembros del equipo, los guionistas y otros actores han ganado mucho dinero con los remanentes: cada vez que se compra una película en DVD o Blu-ray, o se vende la licencia a una cadena de televisión, reciben un porcentaje.

Pero la mayoría de las películas que aparecen en los servicios de streaming no se estrenan en los cines. Las plataformas pagan los derechos por adelantado, lo que significa que las estrellas, los productores y los cineastas no pueden ganar las ganancias variables que provienen de los éxitos de taquilla. «En términos generales, el modelo de streaming tiene el potencial de transferir más ventajas económicas a largo plazo del equipo de una producción (los productores y el casting) al transmisor», dice Chris Spicer, director de entretenimiento de Akin Gump Strauss Hauer & Feld LLP. y especialista en leyes de medios audiovisuales.

Ingresos variables vs. tarifa única

La película más rentable de 2019, Vengadores: Endgame, le generó 900 millones de dólares a Disney, según Deadline Hollywood. Las estrellas de estos grandes éxitos pueden ganar enormes retribuciones. Robert Downey Jr. obtuvo 75 millones de dólares tanto por su salario como por su participación en las ganancias de esa película. Sin embargo, por cada Downey Jr., hay muchos más productores o inversores que han perdido mucho dinero persiguiendo su sueño: cinco películas de varios estudios en 2019 perdieron más de 100 millones de dólares cada una.

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Los servicios de streaming como Netflix les han ofrecido a los productores de televisión y cine una alternativa menos inestable. Cuando la plataforma compra una película, habitualmente obtiene todos los derechos en todo el mundo por una tarifa única, lo que libera al vendedor de tener que satisfacer los gustos del público en decenas de mercados extranjeros diferentes. Ya son varios los cineastas que han mostrado su contento ante este tipo de compensación, especialmente si significa hacer un proyecto que le apasiona pero que no encaja en el molde del Hollywood moderno.

Roma, de Alfonso Cuarón, es una película en blanco y negro íntegramente en español, basada en su infancia en la Ciudad de México. Pocos estudios de Hollywood le habrían dado el visto bueno, pero Netflix la estrenó de forma online en 190 países, así como en cientos de cines, y Cuarón acabó ganando un Oscar al mejor director.

Un cambio de paradigma

El éxito de Netflix y la disminución de la audiencia de las películas cinematográficas han obligado a las principales empresas audiovisuales a comenzar a hacer películas para servicios de streaming, un cambio que ha acelerado la pandemia de la COVID-19. Pero la sorprendente decisión de Warner Bros. de lanzar su listado completo de películas de 2021 en HBO Max y en los cines el mismo día ha molestado a los inversores y cineastas que crearon esas películas con el estudio, y los ejecutivos del estudio han estado tratando de aplacar las críticas.

Las consecuencias de los ingresos pueden ser dramáticas: Wonder Woman 1984, estrenada el día de Navidad en los cines y en HBO Max, ganó 16.7 millones de dólares durante su primer fin de semana en los cines de Estados Unidos. Su predecesora de 2017 ganó 103 millones de dólares en su primer fin de semana en Estados Unidos.

Warner ha pasado el último mes negociando nuevos contratos con los productores, estrellas e inversores de películas como Dune, The Matrix 4 e In the Heights, ofreciendo tanto dinero garantizado por adelantado como bonificaciones por sus (algo limitados) resultados en taquilla. «Nuestra orientación en estas situaciones es siempre ser generosos», dice Jason Kilar, director ejecutivo de WarnerMedia. Aunque Kilar ha enfatizado que esta estrategia de lanzamiento es una respuesta temporal a la pandemia, la mayoría de los ejecutivos de la industria del entretenimiento creen que a la compañía le resultará difícil volver al modelo anterior. «Es muy difícil volver a poner la pasta de dientes en el bote», dice el productor Jason Blum.

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