La Comisión Europea ha presentado una propuesta normativa para establecer un marco regulador específico sobre el uso de inteligencia artificial generativa en el territorio europeo. Esta iniciativa, que busca reforzar la seguridad, transparencia y ética en el desarrollo de modelos como ChatGPT o Gemini, se enmarca en la estrategia digital de la UE y pretende convertir a Europa en un referente global en inteligencia artificial confiable.
El nuevo reglamento, presentado en Bruselas, plantea una serie de obligaciones para las empresas desarrolladoras de modelos fundacionales de IA generativa. Entre los principales requisitos se incluye la obligación de proporcionar documentación técnica clara sobre el funcionamiento de los modelos, mecanismos de trazabilidad de los datos utilizados para entrenarlos, y garantías para evitar sesgos, desinformación y contenidos dañinos.
Thierry Breton, comisario europeo de Mercado Interior, declaró que «la inteligencia artificial es una herramienta con un enorme potencial, pero también con riesgos significativos si no se maneja con responsabilidad». Añadió que con esta nueva propuesta, Europa «pone a las personas en el centro del desarrollo tecnológico» y da un paso clave hacia una transformación digital ética y segura.
El reglamento forma parte del conocido «AI Act», una legislación pionera que ya fue aprobada en 2024 y que clasifica los sistemas de inteligencia artificial según su nivel de riesgo. Sin embargo, la aparición y masificación de modelos generativos ha impulsado a la Comisión a reforzar este marco con medidas específicas ante los desafíos que estas tecnologías presentan, especialmente en ámbitos como la educación, el empleo, la salud y la democracia.
Organizaciones civiles como Access Now y la European Digital Rights han aplaudido la propuesta, aunque han pedido una vigilancia estricta sobre su implementación. Por su parte, grandes tecnológicas como Google y OpenAI han mostrado disposición a colaborar, aunque algunas voces del sector advierten que una regulación demasiado estricta podría frenar la innovación en Europa frente a otras regiones.
El Parlamento Europeo y los Estados miembros deberán ahora debatir y votar la propuesta en los próximos meses. Se espera que el nuevo marco legal entre en vigor en 2026, aunque algunos aspectos técnicos podrían empezar a aplicarse antes a través de programas piloto y acuerdos con las principales plataformas.
Con esta propuesta, la Unión Europea se consolida como uno de los actores más activos a nivel global en la regulación ética de la inteligencia artificial, apostando por un equilibrio entre innovación tecnológica y derechos fundamentales.

