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TikTok no representa una amenaza manifiesta para la seguridad nacional de los Estados Unidos

TikTok no representa una amenaza para la seguridad nacional de los Estados Unidos, según un nuevo estudio realizado por investigadores del grupo de ciberseguridad Citizen Lab de la Universidad de Toronto.

El informe, del que se ha hecho eco The Wall Street Journal, se produce meses después de que varios gobiernos de diferentes países, incluida la administración del expresidente Donald Trump, declararan sin pruebas que la popular aplicación de vídeos cortos, de propiedad china, estaría ayudando al Gobierno chino a espiar a países extranjeros.

El grupo de investigadores no encontró evidencia alguna de «comportamiento abiertamente malicioso» después de un análisis técnico de TikTok, que es propiedad de ByteDance, con sede en Beijing (China).

No hay ninguna evidencia de que China esté accediendo a los datos de los usuarios

Según la información recogida por los investigadores, la aplicación, desarrollada con algoritmos adictivos que ofrecen secuencias de vídeos cortos, no es más intrusiva que Facebook en lo que respecta a la recopilación de datos de los usuarios.

Con todo esto, los investigadores advirtieron que podría haber problemas de seguridad en la aplicación que no llegaron a encontrar en la investigación. En el informe, se especifica también que el Gobierno chino podría estar utilizando «formas no convencionales» para forzar a ByteDance a entregar los datos, utilizando para ello las leyes de seguridad nacional del país.

Aun así, el estudio no encontró «problemas de seguridad inmediatos con TikTok», dijo Pellaeon Lin, autor principal de la investigación, que también señaló que no han obtenido evidencia alguna de que el Gobierno chino esté usando medidas extraordinarias para acceder a los datos personales de los usuarios de TikTok.

La turbulenta historia de TikTok y los Estados Unidos

El verano pasado, el Gobierno de los Estados Unidos, encabezado por aquel entonces por Donald Trump, llevó a cabo una serie de medidas contra el Gobierno chino, entre las que se incluía la venta inmediata de TikTok a una empresa estadounidense o su prohibición total en el país si no se realizaba la transacción dentro del plazo otorgado (que posteriormente se ampliaría en varias ocasiones).

El argumento de Trump, presentado en una orden ejecutiva, afirmaba que TikTok suponía una amenaza para la seguridad nacional de los Estados Unidos porque el Gobierno chino podría hacer uso de la aplicación para robar los datos personales de los aproximadamente 100 millones de usuarios estadounidenses que están registrados en la aplicación. La orden ejecutiva también citó el riesgo de que TikTok pudiese censurar contenido considerado políticamente sensible por el Gobierno chino y que pudiera difundir desinformación.

El ahora expresidente acabaría dando luz verde, tiempo después, a la venta de la aplicación a Walmart y Oracle, pero el proceso de venta se acabaría archivando meses después, tras la derrota de Trump en las elecciones estadounidenses de noviembre.

Actualmente, la administración Biden está evaluando si la amenaza a la seguridad nacional citada por su predecesor continúa justificando una posible prohibición.

Las diversas prohibiciones en varias partes del mundo habrían estado sujetas a motivaciones políticas

La aplicación también ha estado en el punto de mira de otros gobiernos de todo el mundo. En junio del año pasado, tras los enfrentamientos fronterizos con China, la India prohibió TikTok y muchas otras aplicaciones chinas en todo su territorio haciendo alusión a posibles problemas de ciberseguridad. Pakistán, un antiguo aliado de Beijing, también impuso prohibiciones temporales a TikTok por «contenido indecente».

En su informe, Citizen Lab destaca que estas prohibiciones tienen «numerosas motivaciones políticas», y añadió que el equipo de investigación analizó los problemas de privacidad y seguridad en TikTok y su equivalente chino, Douyin, desde una «perspectiva técnica basada en la evidencia».

A lo largo del año pasado, Citizen Lab analizó las versiones de Android de TikTok y Douyin, rastreando qué datos recopilaron las aplicaciones de los usuarios, cómo y dónde se enviaron, y la censura del contenido dentro de las aplicaciones.

Tras su investigación, afirmaron que ninguna aplicación parecía recopilar listas de contactos, o grabar o enviar fotos, vídeos y datos de ubicación sin el permiso del usuario, citando datos del tráfico de red recopilados entre enero y septiembre de 2020.

Imagen de amrothman en Pixabay.

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