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EA cierra la adquisición de Codemasters

El gigante del videojuego Electronics Arts ha completado la adquisición de Codemasters, la compañía desarrolladora afincada en el Reino Unido que es responsable de algunas de las franquicias de videojuegos de velocidad más importantes del mercado, como de los juegos oficiales del Campeonato Mundial de Fórmula 1. La adquisición, que ha costado a EA 1.200 millones de dólares, se enmarca dentro de la tendencia hacia la concentración, con los grandes actores del sector del videojuego desombolsando miles de millones para reforzarse con compañías más pequeñas.

Electronic Arts es uno de los grandes editores mundiales independientes (es decir, una compañía que realiza juegos para hardware de otras empresas, como son las diferentes videoconsolas y el PC o los dispositivos móviles), y en su catálogo hay innumerables franquicias de éxito como FIFA, Need for Speed, Mass Effect… su origen se remonta al inició de la industria del videojuego, pues nació en 1982 lanzando juegos de ordenador.

Por su parte, Codemasters es también un nombre mítico en la industria. Fue fundada en 1985 por los hermanos Richard y David Darling y comenzó su andadura lanzado videojuegos para el ordenador ZX Spectrum. Su producción de juegos de velocidad comienza en la segunda mitad de los 90, en la época de las consolas de 32 bits, con la llegada de las series TOCA Touring Car y Colin McRae Rally. Desde entonces, la compañía se fue especializando en este género, actualmente el único que toca: suyas son las franquicias Project CARS, GRID, Dirt y los juegos oficiales del mundial de Formula 1. Además, a mediados del año pasado se hizo con la licencia del Campeonato Mundial de Rallies (WRC) también de la FIA.

Electronic Arts ya posee la licencia de franquicias como Need for Speed, Burnout y de la serie de juegos para móviles Real Racing, y con la adquisición de Codemasters se convierte en la principal potencia en un género en el que tiene a las series Forza (Microsoft) y Gran Turismo (Sony) como principales rivales.

El pez grande se come al más grande

La noticia de que EA iba a comprar Codemasters salto el pasado diciembre, y pilló al sector por desprevenido: hasta ese momento parecía que la compañía británica iba a ser adquirida por otro de los grandes editores estadounidenses, Take-Two Interactive, por 973 millones de dólares. Pero EA se presentó a la puja ofreciendo más dinero, y la junta de accionistas de Codemasters se lo pensó unos cuantos minutos antes de aceptar la oferta.

La adquisición de Codemasters por parte de EA es un movimiento más en una industria en la que los grandes gigantes comienzan a concentrar una parte importante de los estudios de desarrollo. En Estados Unidos, ha sido Microsoft la compañía que ha sacudido el mercado en los últimos años, comprando estudios como Obsidian Entertainment o Ninja Theory. Jugadas que ahora parecen pequeñas comparadas con la adquisición de ZeniMax Madia, el grupo que incluye, entre otros, Bethesda e id Software, operación que se está concretando actualmente y por la que Microsoft ha pagado 7.000 millones de dólares.

Con estas adquisiciones, Microsoft ha reforzado enormemente su capacidad para crear juegos con los que nutrir el ecosistema Xbox, que incluye las consolas de la marca y servicios como la suscripción GamePass que se extienden más allá de las consolas de la compañía, alcanzando el PC o los dispositivos Android. La compañía tiene además 150.000 millones de dólares en efectivo y los rumores indican que este año prepara otra gran adquisición en el sector del videojuego.

El resto del sector, a la defensiva

La actual política de Microsoft ha supuesto el inicio de una reacción en cadena. Su principal competidor en el mercado de las consolas, Sony, reaccionó a finales del año pasado comprando Insomniac Games, desarrolladores con los que históricamente ha estado muy relacionada (Insomniac ha desarrollado para Sony, entre otros, juegos de las franquicias Spyro, Ratchet & Clank y Marvel’s Spider-Man). Y Take-Two ha declarado que, tras el fallido intento de adquisición de Codemasters es probable que sondeé el mercado en busca de otros estudios. ¿Estamos ante reacciones preventivas? Está claro que EA o Take-Two son empresas enormes, pero hasta gigantes de este tamaño podrían estar en el rango de compra de Microsoft.

Hasta Nintendo, capaz de conseguir excelentes resultados financieros con políticas y productos absolutamente distintos a los de sus rivales, ha comprado recientemente el estudio canadiense Next Level Games, responsables de las últimas entregas de la serie Luigi’s Mansion. La compañía japonesa cuenta actualmente con una excelente salud financiera gracias a Nintendo Switch, la consola más vendida del mundo a día de hoy, y las enormes ventas que los juegos desarrollados por la propia compañía consiguen en esta consola.

Por otra parte, la tendencia a la concentración no es solo occidental: la china Tencent es el gran gigante del continente Asiático: propietaria de Riot Games (‘League of Legends’), posee además el 40% de Epic Games, el 5% de Ubisoft, ha invertido en Platinum Games, a finales del año pasado adquirio Leyou, otro gran empresa hockonesa del sector por 1.300 millones de dólares…

El caso es que el panorama global del videojuego está evolucionando a un escenario dominado por titanes que dejan pequeños a los gigantes, en el que cualquier adquisición puede interpretarse como una defensa de las grandes compañías antes los gigantes como Microsoft y Tencent. Y todo parece indicar que la tendencia a la concentración continuará en 2021.

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